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Inteligencia artificial: una herramienta al servicio de la creatividad humana

  • Foto del escritor: La Westia Producciones
    La Westia Producciones
  • hace 6 días
  • 2 Min. de lectura

Los tiempos cambian continuamente y, en muchos aspectos, cada vez lo hacen con mayor rapidez. Aunque cerremos los ojos ante esos cambios, no van a desaparecer. Es una actitud infantil, como la del niño que cree que cerrando los ojos, nadie lo ve.

Lo sensato no es negar los cambios, sino aprender a utilizarlos a nuestro favor. Este es, precisamente, el caso de las inteligencias artificiales. Han llegado y van a quedarse, así que más vale aprender a convivir con ellas y saber utilizarlas antes de que sean ellas las que acaben imponiendo su lógica.

No creemos que ChatGPT ni sus múltiples versiones vayan a sustituirnos. Han llegado para ayudarnos, no para reemplazarnos. El problema aparece cuando se utilizan sin conocimiento: entonces sí pueden convertirse en un arma de doble filo. No se trata de que la inteligencia artificial haga el trabajo por nosotros, sino de que nos acompañe, asesore y muestre alternativas. El trabajo sigue siendo mayoritariamente humano. La decisión final, siempre.

En el fondo, se trata de organizar mejor los procesos. Las inteligencias artificiales pueden ofrecernos distintos caminos posibles, pero somos nosotros quienes debemos elegir cuál recorrer. Son, si se quiere, una especie de mapa del horizonte: muestran opciones, abren posibilidades, pero no caminan por nosotros.

Personalmente, cada vez las utilizo con mayor frecuencia. El proceso que sigo suele ser este:


  1. Elaboro una primera versión de un trabajo.

  2. Se la envío a la inteligencia artificial para una primera revisión.

  3. Reviso esa revisión y obtengo una segunda versión mejorada.


Aplicándolo de forma recursiva, este procedimiento suele converger en un material final de buena calidad, del que yo sigo siendo el autor. La IA no crea por mí; me ayuda a pensar mejor.

Estas herramientas también han entrado de lleno en los ámbitos artísticos y creativos, incluido el teatro. No creo que una inteligencia artificial sea capaz de crear una obra teatral completa sin intervención humana. Todavía se le ven las costuras, del mismo modo que ocurre con muchos vídeos generados automáticamente.

En la música también pueden resultar especialmente útiles como herramienta de tormenta de ideas para compositores y creadores. En este sentido, hoy comparto un tema musical que bien podría formar parte de nuestro montaje Saudade. La letra ha sido elaborada íntegramente por un humano; la música, en cambio, ha sido generada por una inteligencia artificial a partir de instrucciones muy precisas.



A veces produce cierto vértigo. Pero no conviene olvidar una cosa fundamental: la mano humana está siempre detrás, marcando el rumbo y tomando las decisiones. La inteligencia artificial puede sugerir, pero la sensibilidad, la intención y la responsabilidad siguen siendo, y seguirán siendo, humanas.


¡SOMOS LA WESTIA!

 
 
 

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